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Con las Navidades ya empezadas, quizá ya hayamos sufrido alguna digestión pesada. Comilonas y algún que otro exceso, pueden hacer que tu estómago se resienta.

Mantecados y turrones, bebidas alcohólicas o platos con mucha grasa y salsas afectarán a tu salud digestiva. Y más, si los consumimos abusivamente y de manera concentrada durante unos pocos días.

Además, puede ser que la elevada cantidad de grasa en los embutidos de aperitivo o en las carnes de los platos principales pueda hacer que tardes más en vaciar el estómago.

El resultado de todo son síntomas como hinchazón, sensación de ardor, indigestión o náuseas, consecuencia de estos excesos. Evítalos siguiendo unos sencillos consejos estos días.

CONSEJOS PARA MEJORAR LA DIGESTIÓN DURANTE LAS FIESTAS NAVIDEÑAS

El primer consejo es la moderación. Evita los excesos y procura ajustar la cantidad en cada comida. Para ayudar a tu salud estomacal, también te servirá limitar las comidas más copiosas a los días señalados.

Durante la comida, no olvides que las prisas no son buenas consejeras. Come tranquilamente y mastica bien los alimentos para ayudar a que se digieran mejor. Si no los masticas correctamente, pueden llegar síntomas como gases o dolor de estómago.

Mejora tus digestiones

Y, como siempre, equilibra la dieta. ¡Prioriza recetas saludables! Evita grasas y platos fritos. Puedes optar por cocinar al horno o platos a la plancha. Además, no te dejes fuera del menú las frutas y verduras de temporada.

Como con la comida, no te excedas en el consumo tanto de bebidas alcohólicas o refrescos azucarados, como de cafeína. En lugar de café, puede ser una buena opción acabar tus comidas con una infusión de manzanilla, por ejemplo. Y no olvides beber la cantidad de agua recomendada para mantenerte hidratado.

Y, aunque después de una comida abundante el sueño apriete, es recomendable no acostarse inmediatamente después de haber comido. Deja pasar una hora al menos después de comer y antes de irte a dormir. Ayudarás al ritmo de tu digestión, evitando sentir acidez.

Y, como durante el resto del año, cuentas con el consejo de tu farmacéutico para prevenir una mala digestión o para aliviar las molestias si esta llega. ¡Pide su consejo siempre!